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Terapia de Reemplazo Hormonal (HRT)

chrtEn años recientes, hemos visto un número importante de artículos de prensa que relacionan el riesgo de cáncer de mama con el uso de suplementos hormonales como la terapia de reemplazo hormonal (HRT) y los anticonceptivos orales. Algunas de estas historias han presentado la información de manera poco clara. Aunque muchos estudios han demostrado que de hecho existe una correlación entre el riesgo de cáncer y el uso de HRT, también es cierto que muchos otros estudios análogos sobre anticonceptivos orales no muestran resultados concluyentes.

Descripción

¿Por qué se prescribe la HRT?

HRT se prescribe comúnmente para compensar parte de los síntomas comunes de la menopausia incluyendo dolores, sequedad vaginal, y fluctuaciones de ánimo.

HRT también es muchas veces prescrito para disminuir la probabilidad de varias enfermedades que ocurren más a menudo en mujeres posmenopáusicas, especialmente la osteoporosis.

¿Cuáles son los tipos más comunes de HRT?

  • Estrógeno sólo como terapia de reemplazo
  • Combinación de HRT es la adición de progesterona sintética a la base del estrógeno. Esto se puede hacer de dos maneras:
  • Terapia Combinada Continua del Reemplazo (CCRT) que agrega progesterona durante el ciclo mensual entero.
  • Estrógeno Secuencial que además de la Terapia de Reemplazo de Progesterona (SEPRT) agrega progesterona generalmente por 7-10 días del ciclo mensual.

¿Cómo podría la HRT estar asociada a un riesgo creciente del cáncer de mama? 

La HRT ayuda a mantener los niveles de las hormonas del estrógeno y de la progestina altos y constantes. Al mismo tiempo, sabemos que la exposición del tejido del seno a estas hormonas, especialmente en altos niveles, aumenta el riesgo de cáncer de mama.

Evidencia

En general, los estudios demuestran que mientras más tiempo una mujer posmenopáusica está bajo HRT, mayor es su riesgo de cáncer de mama. Además, varios estudios han demostrado que los suplementos de HRT que contienen componentes de estrógeno y progestina conducen a un aumento significativo en riesgo del cáncer de mama. (Es importante notar también que puede haber un riesgo creciente de cáncer de endometrio para las mujeres que siguen HRT sólo de estrógenos.) 

Resúmenes de algunos estudios: Varios estudios importantes recientes apoyan la conclusión que el uso de HRT, especialmente la forma combinada del estrógeno y la progestina, aumenta el riesgo de cáncer mamario. 

1. Un resumen de casi todos los estudios de terapia de reemplazo hormonal y el cáncer de mama se publicó en 1997 evaluando la experiencia de más de 52.000 mujeres en 21 países. Los investigadores encontraron que cerca del 35% de las mujeres que utilizaron HRT tuvieron un aumento en su riesgo de cáncer de mama durante cinco o más años. El riesgo permanece alto cuando una mujer toma hormonas pero desaparece dentro de cinco años después de discontinuar su uso. También se encontró que cada año adicional de menstruación aumentó en 2,8% el riesgo de desarrollar cáncer de mama mientras cada año de seguir HRT aumentó en 2,3%, sugiriendo que el aumento asociado con la terapia HRT es comparable con el efecto en el cáncer de mama asociado a retrasar la menopausia [Grupo Cooperativo en Factores Hormonales en el Cáncer Mamario, 1997].

2. En el año 2000, dos estudios importantes demostraron que la progesterona parece aumentar el riesgo del cáncer de mama más allá del riesgo que produce el ingerir estrógeno en forma aislada. Uno de estos estudios mostró que el HRT se asoció en general con un riesgo 10% más alto de cáncer de mama por cada cinco años de uso. El riesgo era substancialmente más alto con el uso de CHRT (la terapia del reemplazo con hormonas combinadas) que con el uso de terapias sólo con estrógeno.  La estimación del riesgo del uso de SEPRT (Estrógeno Secuencial en Terapia de Reemplazo de Progesterona) era más alto que para el CCHRT (la terapia de reemplazo combinada continua), pero no a niveles significativos. Así, este estudio dio a luz fuerte evidencia de que la adición de progesterona a HRT aumenta apreciablemente el riesgo del cáncer de mama relativo al uso del estrógeno en uso aislado [Ross et al., 2000]. Otro estudio confirma estos resultados, mostrando que el riesgo relativo de cáncer de mama aumenta en 0.01 con cada año de uso de estrógeno (solo) y por 0.08 con cada año de uso de progesterona y estrógeno [Schairer et al., 2000]. Así, los datos sugieren que el régimen de estrógeno-progesterona aumenta el riesgo del cáncer de mama más allá de lo que está asociado con la terapia de estrógeno en forma aislada.

3. La Iniciativa de la Salud de Mujeres estudió una variedad de ensayos clínicos en 161.809 mujeres posmenopáusicas entre las edades de 50 a 79 años, considerado desde el uso posmenopáusico de la hormona. Entre muchos otros problemas de salud estudiados, los investigadores examinaron los efectos del uso de HRT tras la menopausia. Uno de estos evaluó el uso de estrógeno combinado y la terapia de reemplazo de progesterona en mujeres que no habían sufrido extracción de útero. El estudio se discontinuó cuando se determinó que los riesgos a la salud de los pacientes excedían los beneficios a lo largo de un seguimiento promedio de 5,2 años. Uno de los efectos adversos de salud era el desarrollo de cáncer mamario invasivo en mujeres bajo HRT combinada [Investigadores de Iniciativa de Salud de Mujeres, 2002].

4. El estudio “Un Millón de Mujeres” fue establecido para investigar los efectos de tipos específicos de HRT en la incidencia y en la fatalidad por cáncer de mama. En este estudio, 1.084.110 de mujeres del Reino Unido entre las edades de 50 y 64 años dieron información acerca de su uso de HRT y fueron seguidas para evaluar la incidencia del cáncer y su causa de muerte. Se encontró que el uso actual de HRT se asocia con una mayor incidencia y casos fatales de cáncer de mama.  El efecto es substancialmente más grande con el uso de combinaciones de estrógeno-progesterona que con otros tipos de HRT [Colaboración del estudio del Millón de Mujeres, 2003].

5. En otro gran estudio epidemiológico (10.874 enfermeras de 45 o más años de edad), se encontró un riesgo alto de cáncer de mama para el uso actual de terapia de estrógeno en forma aislada y también para el uso de la terapia combinado de estrógeno y progesterona. El riesgo más alto se encontró para el uso de estrógeno y progesterona combinado continuo [Stahlberg et al., 2004].

6. Un estudio de 35.456 mujeres noruegas post-menopáusicas demostró también un aumento en el riesgo de cáncer de mama en usuarios actuales de HRT, con un riesgo que aumenta con la duración de la terapia y con el uso de un régimen de terapia continua de estrógeno-progesterona. Según los autores, los resultados sugieren que la HRT se podría considerar como determinante importante de la incidencia creciente del cáncer de mama en Noruega [Bakken et al., 2004].

7. Estudios recientes han confirmado que el uso de la terapia de reemplazo hormonal aumenta el riesgo de cáncer de mama en mujeres post-menopáusicas. La examinación de la histología de cáncer en mujeres que estaban bajo HRT cuando fueron diagnosticadas, revela un aumento en la presencia de cáncer de mama de origen lobular [Biglia et al., 2005];[Borquist et al., 2007];[Reeves et al., 2006]pero también de cánceres con tasas bajas de proliferación y pronósticos favorables [Reeves et al., 2006];[Schuetz et al., 2007].

8. Un post-chequeo con mujeres en el estudio WHI tres años después de que los participantes habían abandonado la HRT o tratamientos de placebo, demostró aumentos en cánceres invasivos de todo tipo en mujeres que habían estado bajo HRT. Aunque las tasas de cáncer de mama permanecieron elevadas en este grupo, la tendencia en el tiempo hacia tasas similares a las del grupo placebo hizo que estos efectos terminaran siendo insignificantes [Heiss et al., 2008]. Estos datos sugieren que el aumento en el riesgo de cáncer mamario que acompaña la HRT es reversible dentro un plazo relativamente corto después que la persona interrumpe el tratamiento. Este resultado es consistente con la disminución de las tasas de cáncer de mama post-menopáusico desde 2002, una disminución que ha sido atribuida a la reducción de prescripciones de HRT después de que los datos de estos estudios fueron publicados [Verkooijen et al., 2009].