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Productos de Aseo y Cuidado Personal: la Evidencia

Los productos para el cuidado del cabello que contienen hormonas inducen pubertad prematura.

Un estudio de niñas afro-americanas de 1 a 6 años, mostró que las hormonas absorbidas debido al uso de los productos del cuidado del cabello que contienen estrógenos u hormonas placentarias indujo pubertad prematura, resultando en el desarrollo precoz del seno y el crecimiento del vello púbico. La discontinuación del uso de estos productos condujo a la regresión de estos signos prematuros de la pubertad [Tiwary, 1998].

En un estudio del uso de productos del cuidado capilar entre personal militar, los investigadores encontraron que alrededor de un cuarto del personal femenino no-caucásico los productos usados para el cuidado del cuidado del cabello contenían suplementos hormonales estrogénicos.  Este estudio también reveló que el 13,4% de los hijos de las mujeres en estudio también utilizaban estos productos [Tiwary y Ward, 2003].

Las niñas afro-americanas inician la pubertad más temprano que las niñas de otros grupos étnicos.

Aunque muchos factores están implicados, las diferencias raciales en la edad del desarrollo sexual han sido documentadas confiablemente, mostrando que el desarrollo de niñas afro-americanas ocurre perceptiblemente más temprano que en niñas de raza blanca, incluyendo niñas hispano-latinas [Chumlea et al., 2003]. La pubertad prematura está asociada a un riesgo mayor de cáncer de mama [Stoll, 1998].

Las mujeres afro-americanas presentan mayor incidencia de cáncer de mama precoz.

Las estadísticas de cáncer en los EE.UU. revelan que, aunque la tendencia se invierte en la edad madura, las mujeres afro-americanas premenopáusicas tienen una incidencia de cáncer de mama mayor que las mujeres blancas de la misma edad. Aunque cerca del 20% de los casos diagnosticados de cáncer de mama en mujeres caucásicas ocurren en mujeres premenopáusicas (menores de 50), entre un 30 y un 40% de los diagnósticos de cáncer de mama en mujeres afro-americanas ocurren en mujeres aún más jóvenes [Newman, 2005].

Una serie de factores genéticos, ambientales y de estilo de vida son la base de las diferencias raciales observadas en la incidencia y edad de inicio del cáncer de mama. Muchos de estos casos pueden también estar relacionados con exposiciones a estrógenos y productos estrogénicos durante largos periodos [Bernstein et al., 2003].  Considerando el patrón de cáncer de mama en mujeres afro-americanas, es especialmente preocupante notar el hecho de que las mujeres más jóvenes tienen mayores probabilidades ser diagnosticadas con cánceres más agresivos [Winchester et al., 1996].

Los ftalatos abundan en nuestro cuerpo, nuestros hogares y el medio ambiente.

Estudios que miden los niveles de productos químicos en el aire y el polvo de hogares encontraron niveles significativos de varios ftalatos en ambos tipos de muestras [Rudel et al., 2003]. Estos resultados son apoyados por un estudio reciente que examinó el estado de salud de ciudadanos estadounidenses de diversas edades, razas, y distribuciones geográficas. En este estudio, muestras de orina revelaron que existe una exposición extensa a los ftalatos en todo los EE.UU. [Silva et al., 2004].

Muchachas jóvenes con niveles inusualmente altos de ftalatos en la sangre muestran desarrollo prematuro del seno.

Un estudio en Puerto Rico analizó los niveles de muchos contaminantes en muestras sanguíneas, con el objetivo de explicar la alta incidencia del desarrollo prematuro del seno entre muchachas jóvenes.  Aunque en dichas muestras no se encontraron pesticidas en ninguna de las niñas del estudio, altos niveles de ftalatos fueron encontrados en muchachas que con desarrollo prematuro del seno, pero no en aquellas con maduración sexual normal [Colon et al., 2000].

Niveles elevados de de ftalatos monometil están asociados con el desarrollo prematuro del seno en niñas

Un estudio controlado reciente examinó los niveles de ftalatos en niñas de apariencia saludable que habían experimentado telarquia (desarrollo de seno) antes de los ocho años de edad, comparado con niñas que experimentaron una pubertad temprana debido a anormalidades en sus sistemas neuroendocrinos y con niñas que estaban llegando a la pubertad a edades normales. Este estudio determinó que sólo el grupo de niñas con telarquia prematura estaba asociado con niveles elevados de ftalatos monometil [Chou et al., 2009].

Los ftalatos son débilmente estrogénicos en células humanas cancerosas, aunque no en experimentos en animales de laboratorio.

Los estudios que examinan los efectos de varios ftalatos en la división celular en células mamarias humanas cultivadas en el laboratorio mostraron que algunos de estos ftalatos ejercieron efectos débiles, aunque otros no mostraron efecto alguno. Los ftalatos que demostraron efectos estrogénicos débiles ejercieron efectos aditivos, es decir, el hecho de combinar ciertos productos químicos aceleró la división celular [Harris et al., 1997]. A pesar de los efectos demostrados de los ftalatos en la división celular en cápsulas de Petri en el laboratorio (no en animales vivos), las pruebas en las cuales los mismos compuestos fueron inyectados en ratas no revelaron ninguna actividad estrogénica. Los científicos han concluido que bajo circunstancias normales, los ftalatos más importantes se metabolizan rápidamente, en formas que no son estrogénicas cuando se consumen o se inyectan en organismos vivos [Hong et al., 2005]. Los mismos metabolitos que se forman después de la inyección en ratas no son estrogénicos, incluso en estudios de proliferación celular con células cultivadas en el laboratorio [Picard et al., 2001].

Los ftalatos alteran los niveles de andrógenos y estrógenos en mujeres y pueden influenciar el riesgo del cáncer de mama en mujeres premenopáusicas.

A pesar de la carencia del efecto directo de niveles bajos de ftalatos en los procesos regulados por los estrógenos, se ha demostrado que los ftalatos tienen efectos significativos en la secreción de la hormona en ratas masculinas en período de crecimiento, en los que la disminución de la secreción de testosterona resulta en el desarrollo anormal de las estructuras reproductivas masculinas [Fisher, 2004]. Aunque los métodos y las especies son diferentes, niveles bajos de andrógenos como la testosterona se ha asociado al aumento de riesgo de cáncer de mama en jóvenes premenopáusicas [Wang et al., 2000].

Los parabenes se acumulan en el tejido mamario humano.

Muestras de tejido tumoral de seno extraídas quirúrgicamente fueron examinadas buscando la presencia de parabenes comunes. Varios parabenes fueron encontrados en niveles significativos en estas muestras, con concentraciones muy altas de  metilparaben, el paraben más común usado en muchos cosméticos y productos de aseo y cuidado personal. Los parabenes detectados en los tejidos se encontraron en la forma que se ha demostrado capaz de ejercer actividad estrogénica en otros experimentos [Darbre et al., 2004]. Recientemente han surgido inquietudes cuestionando el hecho que los investigadores no compararon los niveles de parabenes en tejidos cancerosos con los de mujeres sanas. Aunque este es un problema concreto, el autor original declara que sin estudios a largo plazo y una comprensión cabal de los perfiles de mujeres en ambos grupos, el rol de los parabenes en el desarrollo de la enfermedad sería difícil de precisar [Darbre et al., 2004]. El punto crucial es que esta clase de productos químicos ha sido encontrada en altos niveles en el tejido mamario, lo cual es razón suficiente para querer aprender más sobre la posible implicación de estas sustancias imitadoras del estrógeno en el desarrollo de tumores mamarios.

Células mamarias humanas cultivadas en el laboratorio son afectadas por algunos parabenes.

Los estudios que examinan los efectos de distintos parabenes, incluyendo aquellos usados comúnmente como el metilparaben, el benzilparaben y los n-butilparanenes, han demostrado que éstos son débilmente estrogénicos.  Esto significa que estos productos químicos son capaces de acoplarse al receptor del estrógeno, cambiar la actividad de los genes que son regulados normalmente por los estrógenos, e inducir la proliferación de las células de tumores mamarios (células MCF-7) cuando han sido cultivadas en el laboratorio [ Byford et el al., 2002Darbre et al., 2003].

Los parabenes tienen efectos débilmente estrogénicos cuando se administran en la piel de ratas de laboratorio.

En estudios con ratas y ratones jóvenes, tratamientos tópicos y subcutáneos con parabenes encontrados comúnmente en productos de cuidado personal condujo a la proliferación y crecimiento potenciado del tejido uterino, otro órgano (como el seno) cuyo desarrollo es regulado en gran parte por los estrógenos [Routledge et al., 1998Darbre et al., 2002]. Es importante notar que ciertas diferencias entre especies pueden ser la razón por la cual las ratas son más sensibles que ratones a los efectos del estrógeno sobre tejido uterino [Hossaini et al., 2000].