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Metales: Descripción

Metales

Los metales son productos naturales de nuestro planeta. Algunos de estos metales, ingeridos en concentraciones bajas en la dieta son críticos para el funcionamiento normal de nuestras células.  Pero si somos expuestos a metales en el aire (proveniente del polvo o el humo de cigarrillo, por ejemplo) o a través del agua, estas dosis más altas de metales pesados pueden causar serios trastornos de salud. Estudios recientes han mostrado que algunos de estos metales son capaces de imitar la acción de los estrógenos, quizás explicando por qué ellos pueden causar en aumento en el riesgo de cáncer mamario.

¿Cuáles son las sustancias químicas que están causando preocupación y dónde se las puede encontrar?

Muchos metales pesados se encuentran en forma natural en el ambiente y son usados en una variedad de escenarios industriales. Los metales no se pueden crear ni ser destruidos, pero se pueden modificar alterando su disponibilidad biológica y toxicidad. Los metales utilizados en la industria muchas veces terminan en productos alimenticios, en el agua de alcantarillas, el agua potable, y en la tierra. Los metales se encuentran también en muchos productos comerciales.

El cadmio es un metal extensamente usado en la fabricación de varios productos comerciales. Se utiliza como un compuesto de aleación de metales, en pinturas, en baterías (Níquel-Cadmio), en colorantes, en capas de metal, en plásticos, en soldaduras, y en la fabricación de baterías.

El aluminio es usado en una gran variedad de productos tales como útiles de cocina, envases, maquinarias y materiales de construcción. También se utiliza en las pinturas, los fuegos artificiales, y en la producción de vidrio, de caucho, y de cerámica. El aluminio se encuentra también en productos comerciales como antiácidos, astringentes, aspirinas, aditivos alimenticios y antitranspirantes.

¿Cómo pueden estas sustancias químicas entrar al cuerpo?

La exposición a metales pesados puede ocurrir a través de una variedad de rutas. Muchos metales contaminan el aire de la minería y la industria, uniéndose a partículas de aire, lo cual permite que los metales viajen distancias largas y desde ahí ellos pueden entrar al organismo de una persona que respire este aire contaminado. Los metales pueden contaminar el suelo y el agua ya que partículas de tierra se disuelven en el agua, y se quedan en el ambiente. La exposición entonces puede ocurrir cuando uno consume el agua contaminada. También, los peces, las plantas, y los animales pueden ingerir metales pesados debido a la contaminación del ambiente. La exposición en el ser humano puede entonces ocurrir al consumir estos animales y plantas contaminados.

El cadmio entra el cuerpo fácilmente a través del humo de cigarrillos en fumadores y en personas expuestas al humo duplicando en este caso el promedio de la ingesta diaria del metal.

La exposición al aluminio puede ocurrir con el uso diario de productos comerciales como antitranspirantes, útiles de cocina, y otras medicinas incluyendo antiácidos, astringentes, y ciertas aspirinas. Cuando estos productos se utilizan el aluminio es incorporado al cuerpo por la absorción a través de la piel o por ingestión.

¿Cuáles son los mecanismos mediante los cuáles estas sustancias químicas pueden aumentar el riesgo de cáncer de mama?

Ha sido demostrado que el cadmio y otros metales pesados pueden tener actividad estrogénica, teniendo la habilidad de activar a los receptores de estrógeno, semejante a los efectos de estradiol [Martin et al., 2003]. La expresión de receptores de estrógeno es afectada también por estos metales resultando en una marcada reducción de estos receptores [García-Morales et al., 1994]. La regulación de la expresión y la actividad de receptores de estrógeno juegan un papel esencial en el crecimiento, en la diferenciación, y en el pronóstico del cáncer de mama humano. Así, los efectos que los metales producen en organismos vivos llevan a cambios específicos en la anatomía del seno, haciendo que este órgano sea más susceptible al cáncer, y llevan también a un comienzo más temprano de la pubertad, a un aumento en el área epitelial, y a un aumento en el número de ductos terminales en la glándula mamaria [Johnson et al., 2003]. Todos estos cambios predicen un aumento en el riesgo asociado con el cáncer de mama.

Se ha encontrado que el aluminio es capaz de interactuar con el ADN, uniéndose a la base estructural del fosfato bajo condiciones neutrales [Zhang et al., 2002]. Esto sugiere que el aluminio podría servir como una fuente posible de daño al ADN, aumentando las oportunidades de errores en el ADN y estimulando el crecimiento de células dañadas. Se ha mostrado también que el aluminio puede intervenir con los procesos regulatorios del crecimiento celular alterando la expresión de genes [Darbre, 2003].